miércoles, 23 de mayo de 2012

Claudio María Domínguez: La posmodernidad en el discurso pseudireligioso

Ya que a Claudio María le gusta citar a los grandes maestros espirituales, empezaría este artículo citando un viejo adagio de los monjes budistas zen (quizá la fuente más seria, confiable y discreta en materia de meditación y aledaños): “El que sabe no habla, el que habla no sabe”. Pero si tuviéramos que tomar esta sentencia como punto de partida para juzgar al verborràgico María Domínguez estaría todo dicho, y yo debería terminar el artículo en esta frase. Pero quisiera (profesor de marketing al fin) analizarlo como fenómeno desde una perspectiva más académica. Más moderna, racional y –por supuesto- marquetinera.


El discurso de Domínguez es un típico discurso pseudoreligioso y posmoderno que surge (a riego de ser reduccionista) como reacción a la “modernidad”. Este último concepto filosófico, historiográfico y sociológico propone un mundo racional y de metas, o sea, en el mundo moderno cada ciudadano se propone sus metas según su propia voluntad. Se alcanza la meta de una manera lógica, racional y de esta forma se le da un sentido a la vida. En las acciones que se desarrollan para alcanzar la meta se establecen tres valores: libertad, igualdad y fraternidad.

Los hombres modernos gustaron identificarse con Prometeo de la mitología griega, que, desafiando la ira de Zeus, trajo a la tierra el fuego del cielo, desencadenando el progreso de la humanidad. Pero ahora llegan los postmodernos y dicen "¡dejemos el fuego del progreso de lado y disfrutemos de la vida!". Los postmodernos, olvidándose de la sociedad, concentran todos sus esfuerzos en la realización personal. Con mucha razón los estudiosos de estos fenómenos han hecho notar que el símbolo de la postmodernidad ya no es Prometeo, sino Narciso, que enamorado de sí mismo, carece de ojos para el mundo exterior. Los postmodernos niegan los grandes discursos racionales de la modernidad sin refutarlos, porque emprender el trabajo de refutarlos supondría que siguen tomando en serio la razón. La postmodernidad es la desvalorización de las grandes cosmovisiones. Es el tiempo del "yo", del “mi”, del “mío”, del intimismo solipsista. En el mundo de la espiritualidad, esta se ve impregnada de orientalismo, de tradiciones religiosas egocéntricas, o sea centradas en el yo (y no en el otro) capaces de librar al individuo de las conflictividad cotidianas y de la responsabilidad social.

Ahora se manipula lo sagrado, sometiéndolo a los caprichos humanos. Lo sobrenatural se doblega ante las necesidades naturales. La solución de los problemas de la Tierra está en el Cielo. De ahí vendrán la prosperidad, la sanación, el alivio. Las dificultades personales y sociales deben ser enfrentadas, no por medio de la política sino por la autoayuda, la meditación, la práctica de ritos, las técnicas sicoespirituales.

En las librerías de "best sellers" abundan los libros sobre la "meditación trascendental", las guías de cuidados para el cuerpo, los remedios para la crisis de la vida adulta, la psicuterapia al alcance de todos, el control mental, el Rei Ki, de técnicas sexuales sofisticadas etc. Todo esto se explica (dicen los sociólogos) porque en la raíz existe una pérdida de confianza en los proyectos de transformación de la sociedad, en los grandes discursos de las religiones tradicionales. Sólo cabe concentrar todas las fuerzas en la realización personal. Entonces aparece una neurasténica preocupación por la salud y la belleza física que se manifiesta en la obsesión por la terapia personal o de grupo, los ejercicios corporales y masajes, el sauna, la dietética macrobiótica y las vitaminofilias, la bioenergética, etc. y de los cuales Claudio Maria Dominguez es el gran portavoz en la Argentina. En realidad ( y ya en el terreno del marketing) Claudio es un gran maestro en la invención del discurso de lo verosímil, me explico:

No importa en qué cosas cree la gente (para Dominguez el mercado), sino cuales son las formas que utiliza para creer. De este modo lo aparentemente “inverosímil” se hace verosímil si se lo “dice” verosímilmente. Las grandes formas de “decir” que el mercado acepta habitualmente son cuatro:

1. El discurso maravilloso: es decir sitúa al consumidor en el universo de la fantasía. Es la verdad de lo fantástico.

2. El discurso “familiar”, es decir le brinda al consumidor la “tranquilidad” cálida y apacible de las historias cotidianas. Es la verdad de la seguridad.

3. El discurso “heroico”, es decir, el que convierte al consumidor en el protagonista de una escena triunfal. Es la verdad del éxito.

4. El discurso “dramático”, el que sacude al consumidor es sus conflictos afectivos. Es la verdad del consumidor.

Hay que admitir en estas cuatro formas discursivas Claudito, con sus gestos, su afectación, sus tonalidades de voz, con su lenguaje obsceno, ordinario y ultrajante (cuando se refiere a sus críticos) es un troesma… pero por la razón que sea, por fidelidad a sus creencias o por amor al dinero, su voz y su presencia se multiplica en una pluralidad de formatos. En TV conduce dos programas por C5N y tiene otros dos en Radio Pop, publica sus columnas en Infobae papel y digital, edita una serie de cuadernillos junto a la revista "Gente" y también su propia publicación, "Un mundo mejor", negocio que comparte con la esposa de Hadad, el millonario de medios. Usa estas tribunas para promover sus libros y sus charlas (acaso su actividad más lucrativa) a un público que no solo necesita desesperadamente creer en algo, sino paga convencido de que una parte de ese dinero es destinado a beneficencia…





miércoles, 18 de abril de 2012

Falso de Autor o Elogio de Van Meegereen



Es sabido que Miguel Ángel le vendió al papa Julio II algunas “esculturas griegas” que él mismo había esculpido… una “estafa pontificia” a todas luces, pero a) Miguel-no-tan Ángel necesitaba comer para vivir b) no dejaban de ser esculturas auténticas de Miguel Ángel que -con el tiempo- aumentaron el prestigio y el patrimonio del Vaticano. La leyenda cuenta también que cuando le llevaban cuadros a Picasso para que los autenticara, hubo casos en que el español se negó a reconocer su propia obra si el cuadro en cuestión ya no le gustaba. "¿Pero, maestro, no recuerda que le he comprado esta pintura a usted en este mismo taller?", exclamó un coleccionista angustiado. "Es que yo también pinto a veces Picasso falsos", contestó el pintor. Hay un mundo perfecto en las formas y artificial en la sustancia. Un mundo donde la apariencia perfecta es tomada por realidad, y la realidad por apariencia perfecta. Un mundo donde es muy fácil perderse: el mundo de las falsificaciones y los falsificadores. De las innumerables historias que circulan en este universo hay una en particular que me fascina.
Cuando al final de la Segunda Guerra Mundial en la Bélgica liberada comenzó la caza de colaboradores con los nazis la investigación llegó hasta las oficinas de un banquero en cuyos papeles constaba la venta al mariscal Goering de un cuadro de Vermeer, titulado Mujeres sorprendidas en adulterio. El banquero se quito toda responsabilidad delatando al verdadero vendedor, un tal Van Meegeren; que para los críticos de la época era un pintorzuelo de tercera categoría. El hombre en cuestión fue detenido el 29 de mayo de 1945. Después de un juicio exprés se le condenó rápidamente a muerte por traición a la patria y colaboración con el enemigo. En el juicio Van Meegeren manifestó en su defensa que había falsificado ese cuadro. No sólo ese –agregó- perteneciente a la colección privada del nazi Goering, sino también otros del mismo pintor. ¿Por dinero? No tan simple (si hay un psicólogo en la sala le ruego leer atentamente), desde que era niño su padre (que lo pretendía arquitecto) se burlaba de las inclinaciones artísticas del pequeño Han forzándolo a escribir cientos de veces: “No sé nada, no soy nada, no soy capaz de hacer nada, no llegaré a nada”. Posteriormente sus sucesivas muestras de pintura fueron rechazadas por la crítica de su época sin piedad. “Crítica” fascinada por ese entonces con Picasso, el cubismo y el surrealimo [1]. Van Meegeren sintió que su genio había sido erróneamente subestimado, y se puso a trabajar para probar a los críticos (¿Figuras paternas?) que él no sólo podía copiar el estilo de los maestros neerlandeses, sino que podía realizar obras de arte tan magníficas que rivalizaría con las obras de ellos, falsificando al más grande artista holandés del siglo XVII, Vermeer de Delft (del que sólo se conocían treinta y siente obras). De hecho uno de sus cuadros falsos, Los discípulos de Emaús, había sido certificado por Brodius, el especialista de más prestigio de la época, como una obra maestra de Vermeer y la Sociedad Rembrandt la había adquirido por la (no despreciable cifra para la época) de 170.000 dólares. Los jueces en el proceso no le creyeron, dada la perfección del trabajo. Para demostrar su inocencia pidió que le llevaran a la celda un lienzo y todos los colores, aceites y pinceles necesarios. Comenzó a falsificar el cuadro de Vermeer titulado Jesús entre los doctores… a mitad del trabajo, los jueces cambiaron de opinión, tal era la maestría de Van Meegeren. La pena de muerte por traición a la patria fue conmutada por una condena de dos años de cárcel por falsificación (después de todo había estafado a los mismísimos nazis) y de “traidor a la patria” pasó a “héroe popular” casi en un chasquido de dedos. Las autoridades trataron que Han revelara sus secretos, pero este viendo que había salvado el pellejo, se negó a descubrir un secreto que le había llevado siete años perfeccionar; esto es: cómo envejecía el lienzo, cómo obtenía los mismos pigmentos que usaba Vermeer, cómo disolvía las tintas viejas, cómo sometía al horno la tela para conseguir el craquelado peculiar del siglo XVII, cómo pegaba al lienzo pelos de comadreja sacados de los pinceles de la época y otras manipulaciones todavía más elaboradas y sutiles que se llevó a la tumba. Con lo cual, Han Van Meegeren (que murió de un infarto en prisión) fue el único pintor del que se tenga registro que literalmente “pintó para salvar su vida”.
Cuando estuve en Holanda –fascinado por la historia- fui primero a ver a los Van Meegeren originales (Vermeer truchos) que a los auténticos Vermeer (los no-Van-Meegeren ). En el museo había más gente interesada en los “falsos de autor” que en los originales de Vermeer. Tenía la sensación que Han estaba esbozando una sonrisa detrás de los lienzos… si no desde el más allá. Había burlado a todos, empezando por “papá”, siguiendo por los nazis y terminando con los especialistas y críticos de arte de su època. En ese momento pensé en el dicho de “Violencia Rivas”, la entrañable creación de Diego Capusotto: “la cantidad de pelotudos por metro cuadrado en ámbito académico, muchas veces supera –lejos- a la cantidad del hombre de la calle”.

[1] Salvador Dalì estaba obsesionado con la obra Vermeer en general y con un cuadro en particular “La encajera”, al que reprodujo “ad nauseam” en la propia obra.

viernes, 6 de abril de 2012

Los Seres Humanos Como Patologìa



«Quisiera compartir una revelación que he tenido durante el tiempo que he estado aquí. Me llegó cuando trate de clasificar tu especie: Me di cuenta que realmente ustedes no son mamíferos. Cada mamífero en este planeta desarrolla instintivamente un equilibrio natural con el ambiente que lo rodea, pero los seres humanos no. [Los humanos] se trasladan a un área, y se multiplican, y multiplican, hasta consumir cada recurso natural. La única forma de sobrevivir es instalarse en otra área. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón: El virus. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer para este planeta, una plaga…». Estas palabras son las que pronuncia el viscoso agente Smith mientras tortura e intimida a Morfeo, en la película The Matrix, 1999. Siempre me pregunté si los hermanos Wachowski (directores y guionistas de la saga) habían exagerado con esa afirmación en boca de su personaje. La respuesta me tardó seis años en llegar; estando en España, estudiando sostenibilidad de proyectos turísticos tuve que leer un artículo “Why are so many of us? Description and diagnosis of a planetary ecopatological process”. El autor de HERN, W.M. (1990) médico de profesión, apreció una fuerte analogía entre las características que definen los procesos cancerígenos y la incidencia de la especie humana sobre el territorio, apoyándose en las similitudes observadas entre la evolución de las manchas cancerígenas reflejadas en los escáneres y las que recoge la cartografía sobre la ocupación del territorio. Este autor enumeró las siguientes características de las patologías cancerígenas: 1- Crecimiento rápido e incontrolado. 2- Indiferenciasión de las células malignas. 3- Metástasis en diferentes lugares. 4- Invasión y destrucción de los tejidos adyacentes. Analizó después la relación de estas características con el reflejo territorial de las tendencias incontroladas del crecimiento poblacional, económico, etc.; con sus consecuencias destructivas sobre el patrimonio natural y cultural; con la extensión de los modos de vida y de gestión indiferenciados; con las metástasis que genera la proyección del colonialismo de los estados primero y de las empresas transnacionales después, a través de la “globalización” del comercio, las finanzas,… y los media. Todo lo anterior impecablemente apoyado con datos estadísticos e información científica. Las conclusiones de Hern W.M no distaban mucho de las del Agente Smith en la película. Pero –debo admitir- esta evidencia ya había sido apreciada hace tiempo por mentes igualmente brillantes, sin necesidad de sesudas reflexiones científicas: cuando, tras haberse independizado la India, los periodistas ingleses preguntaron a Ghandi si trataría entonces de alcanzar su país el “nivel de vida” británico, este respondió “si Gran Bretaña ha necesitado expoliar medio planeta para conseguirlo ¿Cuántos planetas necesitaría la India? Reconozco que en este artículo hay un hilo conductor que lleva a las arenas movedizas sino del pesimismo, a las del nihilismo total. Pero desde que he sido padre, me he auto impuesto el deber del “medio vaso lleno”, ahí va un cierre optimista: Las posibilidades de reconvertir el metabolismo de la sociedad actual dependen de que se replantee el modo de gestión imperante de los recursos económicos. Se trata de conseguir que el sistema económico actual "coevolucione" adaptándose a exigencias ecológicas, como había ocurrido durante buena parte de la historia de la humanidad, en vez de potenciar las patologías descriptas, que fuerzan la evolución degradante del medio a base de crear islas de orden y mares de deterioro. La cuestión clave es si esa “coevolución” se produce o no. En caso de producirse, tal “coevolución” afectaría también a los patrones de vida y de consumo tanto en países ricos, como en los países pobres. Es decir, que el cambio de aquellos presupone modificar la idea de sistema económico, de crecimiento, de desarrollo, de calidad o nivel de vida. Entonces -quizá entonces- tendremos entre manos un mundo mejor.

lunes, 27 de febrero de 2012

El club 27


El rock es un universo cerrado, con sus propias deidades, su mitología, su crítica, sus formas oraculares, su propia trinidad ( sexo, drogas y rock and roll). Cíclicamente se llena de orgullo de sí mismo, se aburre de sí mismo, se autodestruye y todo vuelve a empezar… con nuevos grupos; con otras generaciones que se pasan nombres y grabaciones de bandas como si de un rito iniciático se tratase. Donde cualquier profano queda fuera si no maneja los códigos de acceso a toda una cultura (o subcultura) con mucho de sombras y de luces.
En el círculo de sombras del rock se encuentra el famoso “Club 27”, que es uno de los mitos más consumados del roca y rueda. Es un club muy selecto de famosos que está abierto las 24 horas del día, no tiene portero que impida la entrada y tampoco se debe pagar consumo mínimo. Es una suerte de templo en el que habitan una serie de “rock stars” que apenas vivieron 27 años. Además murieron en el apogeo de la fama, la fortuna, la belleza física y/o la creatividad “inmortalizándose”. Estos son algunos de sus miembros más famosos (la lista es más larga):
Robert Johnson conocido como "El Rey del Delta blues."Muere el 18 de agosto de 1938 y se considera que toda la movida actual del rock and blues comienza con él, a pesar de solo haber dejado un registro de 29 canciones. Sus habilidades con la guitarra, el talento en la composición han influenciado a generaciones enteras de músicos, entre ellos Eric Clapton y Kate Richards, quienes lo consideran un maestro de maestros. Su enigmática vida, pobremente documentada, han dado lugar a la creación de muchas leyendas sobre su persona, la más difundida, la de haber firmado un pacto con el diablo.
Brian Jones: miembro fundador de los Rolling Stones, el guitarrista fue expulsado del grupo por Mick Jagger y Keith Richards. Tuvo problemas de droga y enredos con la justicia. Apareció ahogado la madrugada del 3 de julio de 1969 en su piscina en Sussex (Inglaterra). La investigación concluyó que se trató de una muerte accidental, bajo los efectos del alcohol y la droga, pero otras tesis circulan, incluyendo la de un asesinato.
Jimi Hendrix: el guitarrista afro-estadounidense murió ahogado con sus propios vómitos mientras dormía, tras haber ingerido un cóctel de vino y somníferos, el 18 de septiembre de 1970 en un hotel de Londres. Instrumentista superdotado, cantante y compositor, Hendrix dejó una huella imborrable en la historia de la música. Hubo un antes y un después de él en la forma de tocar la guitarra eléctrica.
Janis Joplin: Cantante estadounidense de voz excepcional, murió el 4 de octubre de 1970 -apenas quince días después de Jimi Hendrix- de una sobredosis de heroína en un hotel de Los Ángeles. Estaba en esa ciudad grabando un nuevo álbum, "Pearl", su sobrenombre. Había dejado un cheque de 2.500 dólares para que sus amigos gastaran en fiestas. También dejó el recuerdo de una artista libre, en rebelión contra el conservadurismo y el racismo, que logró imponerse en el mundo del rock and roll, hasta entonces con amplio predominio masculino.
Jim Morrison: cantante estadounidense y líder de The Doors, murió el 3 de julio de 1971 en París, donde se había exiliado tras ser condenado en Estados Unidos por "exhibición indecente". Según la policía, falleció de una crisis cardíaca, aunque hay quienes atribuyen su muerte a una sobredosis. Su tumba es una de las más visitadas en el cementerio parisino de Père Lachaise.
Kurt Cobain: cantante y guitarrista estadounidense, se suicidó de un balazo el 5 de abril de 1994 en Seattle (noroeste de EEUU). Con su grupo, Nirvana, creó un nuevo estilo, el “grunge”, que renovó el rock y dio cuerpo y alma al malestar de los adolescentes de los años 90. Estuvo casado con la cantante Courtney Love. Kurt Cobain, acosado por la depresión, las enfermedades y los problemas con las drogas, nunca soportó la celebridad que le procuró "Nevermind", el álbum más conocido de Nirvana.
Amy Winehouse, fallecida el pasado julio en Londres, en el 2006 ganó cinco Grammys entre ellos: Mejor nuevo artista, Grabación del año, Canción del año,Mejor iinterpretaciòn femenina por Rehab, además de Mejor album pop vocal por Back to Black. Ammy no pudo asistir a la ceremonia debido a que en un primer momento, Estados Unidos le negó la visa debido «a uso y abuso de narcóticos». Cuesta creer el deterioro físico de la inglesa cuando se ve una secuencia de fotos donde se muestra su viaje desde el esplendor de la belleza física (era realmente bella) y su estilo vintaje; hasta una decadencia física total rayana con la anorexia y la mendicidad. La Winehouse murió totalmente en la ley del club.
Otra simetría curiosa: al momento de fallecer –cuenta la leyenda- Kurt Cobain,Jimmy Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison llevaban un encendedor blanco en sus bolsillos…
Así como al Dios Cronos de la mitología griega se servía de la carne de sus propios hijos para poder seguir viviendo, al Star System y las compañías discográficas estas muertes le sirven: devoran sus propios hijos no solo porque la muerte vende… sino porque la muerte joven vende aún más.
Cuando uno tiene quince o dieciocho en el rock se pueden encontrar respuestas. O muchas preguntas sin respuesta que pueden terminar lamentablemente arenas movedizas de las adicciones. ¿Qué música hubieran dejado Jhonson, Hendrix, Joplin, Cobain y la Winehouse su hubieran vivido hasta los cuarenta? Otra pregunta sin respuesta.

jueves, 9 de febrero de 2012

La muerte del Flaco Spinetta





Escribir que Luis Alberto Spinetta era uno de los “padres fundacionales del rock nacional” suena a homenaje, a monumento. Y “el Flaco” era algo así como el “antihomenaje”; el “no-monumento”. Si pensamos el rock en su esencia es eso, los hippies (y Spinetta fue uno) fueron eso: contracultura en estado puro. Pero Spinetta fue algo más que contracultura, “El Flaco” fue una suerte de juglar, de trovador moderno (y posmoderno) que deambuló durante más de cuarenta años con una guitarra eléctrica, un puñado de versos melancólicos y un inmenso talento. Era totalmente autodidacta y sus canciones tenían “algo” que emociona. “Algo” que eriza la piel y no puede aprenderse en ninguna escuela, en ninguna academia de música. Algo con lo que se nace o no; y él fue uno de los pocos tocados por la varita mágica.
Sus bandas alimentaron la mitología de mi pequeño universo adolescencial: Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade. Sus canciones forman parte de la inevitable columna sonora de mi adolescencia, juventud y madurez. “Muchacha ojos de papel”(que para mì fue Adela, mi primera novia) , “Plegaria para un niño dormido” (que para mí fue Octavio mi hijo), “Todas las hojas son del viento” (otra vez Octavio), “Me gusta ese tajo” ( Lorena, mi actual mujer).
“Toda la vida tiene música” rezaba el título de una de sus canciones y tenía razón. Pero solo seres como Spinetta son capaces de oírla, componerla, escribirla y hacerla perdurable. También podría cerrar este artículo diciendo que la muerte no deja nada, por lo menos hasta donde sabemos. La muerte despoja. Por eso parece ser tan difícil morir. Porque se pierde lo que se pensó poseer para siempre, pero también – y fundamentalmente- queda una sensación de vacío difícil de ser capturada con palabras. Pero en el caso de Luis esa sensación (lo sé) será menor ya que estará seguramente colmada por la fuerza de sus exquisitas canciones.

martes, 20 de diciembre de 2011

El pequeño Buda de Nepal



La historia de Ram Bahadur Bomjan me llegó en una etapa de la vida donde necesitaba ver para creer, meter el dedo en la llaga: estaba hecho un escéptico clásico. Cuando me dijeron que había un adolescente que hacía meses meditaba debajo de un árbol sin alimentarse ni beber me dije, “¡traigan un destornillador! Otro chiflado (u otro vivo) sin un tornillo; ahora va a empezar el festival en todo su necio furor”. Y no me equivoqué: Procesiones, comisiones, vallados, banderines multicolores, ofertas, incienso, cánticos y por fin las cámaras de Discovery Channel. Si hubiera estado Fellini -vivito y filmando- hubiéramos visto clowns, trapecistas, forzudos, prestidigitadores, músicos y maracas (véanse las escenas de la aparición de la Virgen María en “La Dolce Vita”). Pero ahí seguía el muchacho, indisoluble, pétreo hasta la médula de sus huesos. Según trascendidos, Bomjan empezó su meditación tras regresar de un paseo por Lumbini, el sitio donde nació el Buda. Ya en trance meditativo, dicen que adelgazó mucho. Y no es, en absoluto, normal que una persona sobreviva más de cuatro días sin beber agua. No faltaron las malas lenguas que dijeron que estuvo bebiendo un líquido lechoso que obtenía de la raíz del árbol. Él mismo aseguró que se alimentaba de hierbas y que durante su ayuno no comió otra cosa. Su madre, Maya Devi Tamang (la madre del Buda histórico también se llamaba Maya Devi), declaró que ella a veces iba a verlo pero que él no le hablaba. Sus parientes y amigos sostenían que seguiría meditando durante seis años hasta alcanzar la iluminación (El Nirvana). El hecho llamó la atención a tal punto que científicos de todo el mundo querían comprobarlo. Un grupo de personas que se encargaban de proteger a Bomjan se opuso alegando como único motivo que no se debía perturbar su meditación, lo cual hacía imposible tocarlo. Los investigadores de la Real Academia Nepalesa de Ciencia y Tecnología finalmente desistieron de investigar, dadas las dificultades que encontraban hacer un trabajo como deseaban. Como dije, un equipo de la empresa Discovery Channel lo grabó en un video ininterrumpido durante 96 horas y en ese tiempo no se movió en absoluto. En diciembre del 2005, un comité de nueve personas del gobierno lo observó de cerca durante 48 horas y no lo vieron tomar agua ni alimentos. Ambas escuadras de escrutadores se pudieron acercar hasta tres metros, siempre sin tocarlo. El trece de marzo del 2006 desapareció sin dejar rastro. El “niño buda” se alejó sin más, del lugar en donde había pasado meditando los últimos 10 meses. Sencillamente ya no estaba. La opinión pública desató una serie de especulaciones en torno a dicha situación. Se dijo que las autoridades habían presionado a la familia y los “manejadores” del chico. Que los habían asustado al advertirles que si se descubría que aquello había sido un montaje fraudulento los castigos serían severos. Sus adeptos, en cambio, suponían que se había ido a meditar a lo profundo del bosque, en un sitio menos accesible a la tremenda oleada de turistas y curiosos. Lo cierto es que del muchacho no se supo nada hasta que de nuevo se le vio en otro lugar de Nepal, el 26 de diciembre de ese año. Sin nada relevante que señalar volvió a desaparecer el 8 de marzo del 2007. Eso me gustó, le agregaba más vértigo, encanto y misterio a la historia. Finalmente, el 10 de noviembre de 2008 Ram, parece que luego de un merecido nirvana, reapareció: la cabellera larga, el gesto insondable, le habló a un grupo de devotos en la remota jungla de Ratanpuri. Su retraído discurso me conmovió (colgado y traducido en You Tube, así como el documental de Discovery), sonaba a brisa fresca dentro del absurdo desierto del materialismo que nos rodea. Quiero hacer un cierre cínico: los años venidero nos dirán si estamos realmente frente a un “pequeño Buda”, ante un futuro abusador de menores o –en el mejor de los casos- un opulento Gurú que se pasea en un Rolls Royce con un gesto hierático.

lunes, 13 de junio de 2011

Poema Económico-Ecológico - Bukovskiano II

Durante dos siglos,
El 20 por ciento: los opulentos,
Han usufructuado,
Del 80 por ciento de los recursos mundiales,
Han producido el 70 por ciento,
De la basura que hoy nos tapa,
De la contaminación que hoy nos agobia,
Y de la cual no sabemos que hacer,
Mientras que al otro mundo,
( Al 80 por ciento de las almas restantes ),
Le han quedado migajas,
Tan solo migajas,
Las sobras del plato de los gigantes.
Migajas.
No hay más planeta para despilfarrar,
No más ideología del consumo ilimitado,
Del consumo irrestricto,
No más progresión geométrica ni aritmética,
No más modo alguno, ni planeta disponible,
Para que los pobres salgan de su covacha.
Ni recursos para dilapidar,
Ni espacio para construir y consumir,
Ni lugares para acopiar venenos industriales,
Venenos radioactivos,
Venenos cloaca les,
Y otros tóxicos surgidos de los rituales económicos.
Ha llegado el momento de pagar el precio,
Por tanta disipación: tanta fiesta y trasnochada,
Así como una vida personal disoluta,
Lleva tarde o temprano a la enfermedad crónica,
Así mi planeta: tu planeta, nuestro planeta,
Se halla agonizante,
Con sueros, sondas y máscara de oxígeno,
Con cardiogramas, agujas y tomografías computadas.
Nunca antes encaró la humanidad,
Incógnitas sobre el propio futuro,
Tan desconcertantes como estas,
Tan graves como estas,
Nunca antes la humanidad,
Ha debido dar tanta respuesta junta,
Tanta y sin pérdida de tiempo,
Tanta sin dilaciones ni malabarismos retóricos,
Tanta y con acciones tan específicas,
¡Tanta , y concretamente tanta!,

La epopeya de las epopeyas,
La del hombre como hombre,
Como bicho y como especie,
La de su futura supervivencia,
Está en sus propias manos: está ¡ Y le quema !
El hombre no se ha contentado con ser hombre,
El hombre ha aspirado a ser deidad,
El hombre ha tratado desaprensivamente,
De mejorar lo inmejorable: la Madre de las Madres,
La divina creación, la Madre Tierra.
Mis hermanos, en esta larga epopeya,
Que arranca en la lejana noche de los tiempos,
Han sometido con obsesión y método,
A sus hermanos de otras especies,
A su entorno mediato e inmediato,
Perdiendo la visión del conjunto,
Despreciando la relación simbiótica con sus semejantes,
De cooperación con el medio que lo contiene,
Abandonando el camino de la conquista,
De aquellos valores que por siglos,
Lo habían ligado a las realidades del espíritu,
A sus símiles,
A sus hermanos de otras especies,
A su entorno y al entero cosmos.

El hombre maldice las cadenas,
Que el mismo ha forjado,
Bruñe las cadenas que lo están asfixiando,
Que lo están matando,
Que lo están comprimiendo.
Aprendiz de mago ha conjurado fuerzas,
Que no sabe ya controlar,
El espíritu del “crecimiento ilimitado”, se le ha vuelto en contra.
Y en esta extraña alquimia de hombre mas tecnología,
Se habla de elevar “el estilo de vida”,“ la calidad de vida”,
Pero jamás se reflexiona sobre el sentido de la vida,
En ciudades ya invivibles, mutiladoras de la imaginación,
Atrofiadoras de la sensibilidad,
De individuos, que pasan por esta vida,
Comiendo y excretando los símbolos del consumo,
Ya que: “La desnaturalización del hombre
No es otra cosa, que su bestialidad asumida como credo”.

No es el mundo lo que concluye,
¡No, de ningún modo!, lo que decae y apesta,
Es un concepto de mundo,
La forma de estar en él y transformarlo.
Y en medio de esta agonía,
De politicastros que embeben de verde sus bífidas lenguas,
Que tiñen de verde sus desgastados discursos,
De politicastros que ayer no distinguían un álamo de un sauce,
De instituciones que verdifican sus tradicionales dinteles,
De emprendedores que se suben al caballo ecológico,
( Al hueco caballo verde),
Que fomentan nuevas rutinas de eco-consumo,
Nuevos naturismos: modas que matizan,
El duro oficio de sobrevivir,
En este contaminado universo.
En medio de esta absurdidad,
De industrialismo patológico,
De falsos profetas predicadores de tecnologías omnipotentes,
De fetichismos económicos y de mercado,
Mi hermanos del primer mundo no tienen la mínima intención,
De viajar rumbo a la frugalidad,
De ceder los restos del privilegio de la vieja abundancia,
Es mas: predican que todo aquello que no calce en sus esquemas,
Está condenado al fracaso.
Cual enfermo terminal empecinado,
En convencernos que su agonía,
Es la gloria de nuestra especie.

Las decisiones cruciales de nuestro destino,
Son tomadas por “otros”,
“Otros”a los que la gente percibe,
En forma de estereotipos e ilusiones,
De politicastros de idoneidad dudosa y moralidad escasa,
Adoptados como “el padre bueno” que resolverá todos los problemas,
O “el padre malo” al que se culpará de todas las desdichas.
La cotidianeidad es atiborrada por rutilantes “astros y estrellas”,
Del cine, de la canción, del Jet-Set, de la política y el deporte,
La gente vive en una frívola y narcotizanda ficción,
En un ejercicio de simulación de la vida televisado en directo,
En un narcótico estado de irresponsabilidad militante,
Donde toda vía de ovación de la realidad es bienvenida,
Donde “la naturaleza” a pasado a ser tan descartable,
Como los pañales del bebé, el papel higiénico, o los condones :
Cuanto más lejos se los tire - se los saque rápido de la vista- mejor.

La mayor parte de nuestra especie,
Muchedumbres inconmensurables de hermanos durmientes,
Pasa de largo por la vida: nacen, crecen, se reproducen y mueren,
Sin desarrollar mínimamente los “talentos” de la parábola del Nazareno,
Son el lubricante de un maquinaria deshumanizada,
Cuyo objeto central y dominante, es el lucro y nada mas que el lucro,
Lucro: deidad pagana entronizada por encima de cualquier otro valor,
Lucro: enalzado en un templo llamado mercado,
Con sacerdotes, profetas y profetizas.
Con modernas vestales encargadas de mantener el fuego eterno,
Ya no nos comemos los unos a los otros como en tiempos pretéritos,
Pero el canibalismo sigue vigente, por encima de las glorias tecnológicas,
“La ley del más fuerte” predomina,
Y los seres humanos nos hemos vuelto tan descartables,
Como el adminículo más trivial, de la más triviales de las máquinas.

No es el mundo lo que concluye,
¡No, de ningún modo!, lo que decae y apesta,
Es un concepto de mundo,
La forma de concebirlo, de estar en él y transformarlo.
La construcción de una Sociedad Ecológica, será obra de individuos
Impregnados de otros valores,
Incapaces de dejarse desanimar por las enfermedades del progreso material:
La depredación vandálica, la ignorancia y la desaprensión
La mediocridad y la indiferencia.
Toda nueva cultura, todo nuevo mundo,
Toda nueva sociedad y visión,
Se gesta en el vientre de la que la precede,
No en el aséptico tubo de ensayo,
No a gran distancia del mundanal ruido,
No en la torre de marfil con modelos de tiza y pizarrón,
Es necesario dejar de repetir los “tics” de una cultura moribunda,
Que se devora a sí misma por impotencia, por miedo a la muerte,
Por ceguera masiva o manipulación colectiva.
Es necesario encontrar nuevos puntos de partida,
Con otros que vibren en la misma frecuencia que uno,
Fluyendo hacia lo que vaya configurándose paso a paso,
No es un proceso de reclutamiento de adeptos, ni siquiera una cruzada,
Ni una marcha espectacular, ni una verde evangelización.
No es cuestión de calidad ni cantidad,
Es cuestión de “impecable intensidad”,
Para nosotros . Para nuestros hijos.
Y los hijos de los hijos de nuestros hijos.
Que así sea.

3-05-99